RODOLFO LENZ

Llegó a Chile en enero de 1890, contratado por el gobierno de José Manuel Balmaceda para ejercer en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Destacó a fines del siglo XIX y primeras décadas del XX por sus numerosos estudios en el ámbito de la lingüística comparada, la etnología y el folclore. Además de sus estudios lingüísticos (su obra fundamental en este sentido fue La Oración y sus Partes, de 1920, donde propone una gramática de base psicológica a partir de la teoría de Wilhelm Wundt), escribió numerosos artículos publicados en los Anales de la Universidad de Chile,[1] referentes a Gramática, Fonética, Lexicografía, Ortografía, Enseñanza de lenguas, Etnología y Folclore.

También se dedicó a la enseñanza universitaria. Fue titular de las cátedras araucanista y de lingüística de la Universidad de Chile; también inauguró la enseñanza del inglés y el francés en el Instituto Pedagógico. Sus Chilenische Studien,[2] publicados de 1892 a 1893, constituyen la primera descripción científica de la pronunciación chilena. Lenz se entusiasmó con su objeto de estudio, para él un verdadero descubrimiento, una novedad absoluta para el Viejo Continente. Se encontró con que los rotos de la ciudad y los huasos del campo hablaban una variedad muy especial que exigía perentoriamente una descripción científica.

La llegada de Rodolfo Lenz a Chile en 1891 constituyó un acontecimiento de primer orden en la historia del estudio del español de ese país. De esta forma queda plantada la semilla de la polémica: al comparar el sistema fonético del araucano o mapuche con el del castellano chileno, Lenz en este trabajo llega a la conclusión de que el español vulgar de Chile es principalmente español con sonidos araucanos.[4] Esta teoría, conocida como indigenista, fue muy discutida por Amado Alonso, quien consideraba que parte de los rasgos comunes encontrados por Lenz se debían a errores en el método de investigación, y que los restantes podían explicarse como evoluciones comunes a muchos dialectos del castellano que eran independientes de la influencia del mapudungun. Los estudiosos de la época consideraron valederas las objeciones de Alonso y rechazaron las conclusiones de Lenz. Compuso además un Diccionario de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas (1905-1910).[5]

«El español ha evolucionado probablemente en Chile más que en ninguna nación de la tierra y es de un extraordinario interés fonético debido a sus originales peculiaridades de pronunciación»[6]

Rodolfo Lenz, 1891
En el terreno del folclore chileno también fue su labor pionera, publicando en 1894 el primer trabajo conocido sobre la Lira Popular y estimulando la formación de un equipo de jóvenes folcloristas que constituyeron la primera generación en los estudios sobre las culturas populares. Entre sus discípulos destacaron Ramón Laval y Julio Vicuña Cifuentes, que recopilaron en las dos primeras décadas del siglo XX un valioso material sobre tradiciones mágicas y religiosas de los sectores populares, el romancero, la poesía popular, adivinanzas, refranes, mitos y leyendas tradicionales. A Lenz se debe, además, la Colección de Poesía Popular del Siglo XIX[7] y el importante artículo "Sobre Poesía Popular", impreso en Santiago de Chile en 1919. La influencia de sus principios y métodos en la Pedagogía alcanzó a todas las ramas de la investigación