Dominación y sumision



1. A partir del momento en que tu Ama te acepta como esclavo pasas a ser de su entera propiedad en cuerpo y mente.
2. Tú no tienes voluntad ni deseas nada. Tus únicos deseos son las órdenes de tu Ama.
3. Tú no tienes nombre. Eres simplemente un objeto, un instrumento que tu Ama podrá llamar como quiera y usar en cualquier momento para obtener placer sexual o mental.
4. No harás nada que no sea ordenado o autorizado por tu Ama. Permanece siempre expectante porque las órdenes te serán dadas de muchas formas: de viva voz o con una simple mirada, a puntapiés o a latigazos, chasqueando los dedos o señalando.
4. Escucha con la máxima atención las palabras de tu Ama y cumple sus órdenes al pie de la letra.
5. A cualquier indicación de tu Ama contestarás siempre "Si, mi Ama" o lo que te ordene, agachando la cabeza. Para ti el NO es impronunciable.
6. Para tomar cualquier decisión, tanto en tu vida privada como en relación con tu Ama, lo harás en función de sus gustos y preferencias, según hayas sido domesticado.
7. No tienes derecho a cruzar tu mirada con la de tu Ama. Permanece con la cabeza agachada en señal de obediencia y sumisión.
8. Mientras estés en escena pero no seas usada permanecerás en el rincón que tu Ama te tenga reservado guardando la que debe ser tu posición natural: de rodillas, con la cabeza agachada y en silencio. Podrás apoyar las nalgas sobre tus talones pero mantendrás la espalda erguida y los brazos pegados al cuerpo. Apoyarás las palmas de las manos sobre los muslos y procurarás que los dedos queden bien estirados y separados.
9. Tu otra posición natural será a cuatro patas, como una perra.
10. No te preguntes las razones de las órdenes o castigos de tu Ama. Simplemente acéptalos y cúmplelos poniendo todo tu empeño en ello. Tu dolor es el placer de tu Ama y esa es la única razón de tu servidumbre
11. No esperes de tu Ama las más mínimas muestras de afecto. Lo más parecido a ellas serán los azotes de su fusta, que agradecerás uno a uno diciendo "Gracias, mi Ama" o lo que te ordene.
12. Tu Ama decidirá cuál debe ser tu aspecto en cada momento. Como debes mostrarte ante ella y cómo en público.
13. Tu Ama podrá depilarte como y cuando le apetezca, para castigarte o simplemente para ajustar tu aspecto a sus deseos.
14. Te sentirás orgulloso de llevar el collar de perra o cualquier otro atributo que tu Ama te imponga pues significan que le perteneces.
15. Vas a ser usado como el urinario de tu Ama. Ofrécele tu cuerpo, tus manos y tu boca para ser regado. Aprende a recibir la orina de tu Ama con la boca abierta y aprecia su sabor, porque es el sabor de tu Ama.
16. Cuando tu Ama te considere suficientemente adiestrado te concederá lamerle el culo.
17. En presencia de tu Ama no tendrás intimidad. Suplica su autorización para hacer tus necesidades y ella decidirá como y donde debes hacerlas.
18. Cuando tu Ama te ordene que cojas o le traigas algo tu forma natural de hacerlo será con la boca y desplazándote a cuatro patas.
19. Tu lugar natural para comer es el suelo, como las perras. Deberás acostumbrarte a hacerlo sin ayuda de las manos, a mordiscos y lametazos, ensuciándotela cara, sorbiendo los líquidos
20. Mantén tu boca, tu lengua y tus labios húmedos y dispuestos para lamer y chupar en cualquier situación.
21. Cuando tu Ama te ordene que limpies algo hazlo lamiendo, tanto si se trata de alguna parte de su cuerpo como de sus zapatos o incluso del suelo.
22. Por regla general permanecerás en silencio, pero cuando dirijas la palabra a tu Ama hazlo con el máximo respeto y dándole el tratamiento que te ha enseñado (mi Ama, mi Dueña, mi Señora). Mantén la cabeza agachada y háblale sin levantar el tono de voz. Utiliza frases cortas y di las cosas con claridad, brevedad y precisión. No hagas preguntas innecesarias. Tienes terminantemente prohibido decir cosas del tipo "quiero...”, "deseo...”, etc. pues tu voluntad y tus deseos han sido anulados
23. Llegará el día en que tu Ama te prestará a otros Amas, a sus amigos o incluso a otros esclavos. Sírvelos tal como tu Ama desee y niégate a todo aquello para lo que no tengas su autorización.
24. Si tu Ama posee otros esclavos además de ti, serás siempre el último en sus preferencias. No aspires a ninguna prioridad o trato preferencial.
25. Tus órganos sexuales no te pertenecen. Como todo tu cuerpo son propiedad de tu Ama que dispondrá de ellos a su antojo. En ningún caso podrás usarlos para buscar placer por tu cuenta sin la autorización de tu Dueña.
26. Tus orgasmos serán siempre autorizados y administrados por tu Ama. No tendrás ninguno sin su permiso, que incluso suplicarás cuando estés siendo usado por ella. Si incumples esta regla te expones a un castigo muy severo.
27. Tu ano y tu boca serán follados indistintamente
28. No rehúyas ni opongas resistencia a la disciplina o los castigos que tu Ama te imponga. Superarás mejor cada una de las pruebas si aprendes a tensar o relajar tu cuerpo en función de las situaciones, cuando tu Ama te azote, te fustigue, te golpee, te pellizque, te arañe, te ate, te amarre, te suspenda o te folle.
29. Acepta las marcas que los azotes de tu Ama dejarán sobre tu cuerpo. Son adornos para su placer.
30. El adiestramiento y el aprendizaje de un esclavo no acaban nunca. La imaginación es el mejor instrumento para un perfeccionamiento constante.
31. Confiesa a tu Ama todo aquello que realices en contra de su voluntad, incluso los pensamientos negativos. Se absolutamente transparente porque la mentirao el engaño significarían el fin de tu servidumbre. Ahuyenta tus dudas exponiéndolas abiertamente. Tu Ama decidirá los castigos que mereces y tomará las decisiones oportunas para tu reeducación
32. El poder y la autoridad de tu Ama te infunden temor y respeto. Su sabiduría y su perverso refinamiento te fascinan. Estás orgulloso de pertenecerle y tu máxima satisfacción es comprobar que se siente a gusto