miércoles, 19 de octubre de 2011

“La Sociedad de los Poetas Muertos”.


La Sociedad de los Poetas Muertos es una película de culto, una de esas que no se pueden dejar de tener si eres un amante de la literatura, pues la temática está basada en la creatividad de la mente humana en el arte de lo que es la expresión, no sólo la escrita como los poemas o novelas, sino en la expresión de la vida , la expresión que todos siguen, pero que a veces se ve condicionada por la propia mala autogestión y el temor a la sociedad, a no seguir la senda de lo que lo que tus ojos quieren mirar ,a caminar por un vía desconocida sin un horizonte entre las cejas, simplemente, a no arriesgarte por miedo.
En 1959, en una de las academias más prestigiosas de los EEUU, la Academia de Welton, se inicia el año estudiantil, en donde cuatro postulados marcarán la vida de los jóvenes .Tales valores son los siguientes: “Tradición, Honor, Disciplina y Excelencia.

Para dar una bienvenida formal a los estudiantes, Welton ofrece una ceremonia en dónde se hace entrega de unas velas, unas velas que simbolizan el traspaso de los cuatro pilares de la academia, además de connotar una entrega de luz de esperanza e ilustración. Es luego de esto que las autoridades presentan al nuevo profesor de literatura, John Keating, el que cambiará la vida de un pequeño grupo de jóvenes.
Luego, ya en las aulas, deberían comenzar las clases de Keating, pero éste con un movimiento vanguardista pasa silbando, cruzando el salón, saliendo y diciendo que lo sigan. Afuera, cerca de una vitrina con fotos Keating se presenta, repentinamente les empieza a recitar un poema, cuya frase inmortalizada es “OH Capitán, Mí capitán” (de Walt Whitman dedicado al fallecido presidente Lincon).Keating. Innovadoramente, les dice que si son osados podrán llamarlo así.

Les muestra cuadro en donde aparece la primera generación egresada de Welton, en donde todos los estudiantes deben concentrarse y escuchar, de pronto una voz de carácter lúgubre y del más allá se escucha diciendo “Carpe Diem”. Es Keating, que les explica el sentido de la vida haciendo una analogía con los alumnos antiguos, explicando que ellos no supieron aprovechar el tiempo, y ahora, desde el otro mundo ellos claman por los estudiantes nuevos, para que no pierdan lo que no podrán a volver a recuperar, “El Tiempo”.
Es aquí donde el tópico más famoso de la historia entra en acción, donde cada adolescente comienza a aprehender el sentido de aprovechar el día, así logrando romper los esquemas del pensamiento formal y preso de un sistema educacional autoritario, represivo y conservador.

Posteriormente, en una clase de literatura Keating hace leer la introducción del libro de literatura que explica que es la poesía y como se debe fabricar: “Basura”, dice Keating, y les hace arrancar toda la introducción del libro (he aquí otro acto rebelde para la época, e incluso para esta), pues la concepción de poesía para Keating es mucho más simplista, la poesía no tiene estructura , la poesía no tiene normas, sólo crea y piensa en algo, dale el énfasis que necesitas y rompe esquemas.

El Carpe Diem en contra de la represión mental:
Keating les inculcó a los jóvenes que aprovechar el día es la única forma de ser lo que uno quiere ser, no quedarse con nada dentro y dar así un vuelco a cada obstáculo que esté en tu contra. Por ejemplo la forma de sentir la poesía a los ojos de Keating, el que piensa que por naturaleza humana hacemos poesía, la creamos porque tenemos la necesidad, porque tenemos emociones, y no bastará jamás un manual de cómo construir una poesía gramaticalmente correcta, pues lo que importa será lo que en unas líneas damos a conocer, como resultado de los sentimientos y estados de ánimo.
Los jóvenes gracias al Carpe Diem van encontrando sus sendas y realizándose a sí mismos. La prueba más concreta es que deciden declararle la guerra la los cuatro postulados de Welton y a nombrar a esta entidad como Hellton.

VIVIR de la Sociedad de los poetas muertos. Por Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas....
Vive con intensidad tu vida y no dejes nunca de soñar...

Es el señor Keating el que al parecer por experiencias vividas llega con un método innovador de enseñanza, pues sabe que en Welton los pilares que son Excelencia, Disciplina, Honor y Tradición condicionan la creatividad de los jóvenes haciendo seguir un único camino, un camino que le coloca trabas a la voluntad. Es por esto que Keating busca a través de métodos poco convencionales para la época despertar la semilla de creatividad de cada joven en su tarea de profesor para que estos se liberen y vean la vida desde otro punto de vista.

Tras todo lo anterior podemos tomar como lección que aprovechar el tiempo es lo único que debemos hacer, pues este no tiene reversa y nunca podremos recuperarlo, además pensar libremente nos hará mirar la realidad desde varios puntos de vista, hagamos nuestra la libertad de pensamiento y acción, pero reconozcamos nuestros límites

©Marco Briceño A

©Marco Briceño A

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©Marco Briceño A

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©Marco Briceño A

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©Marco Briceño A

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©Marco Briceño A

©Marco Briceño A

©Marco Briceño A

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